Bajo el vuelo de las Águilas

Publicado: junio 7, 2011 en Uncategorized

Una tarde de sábado. Primavera. En el parque discutiendo sobre el futuro de la ludoteca del pueblo. De repente, 7 aviones en una formación de rombo pasan por encima de nosotros dejando 7 largas estelas blancas. Ya están aquí las Águilas, han venido al Festival que protagonizarán al día siguiente en Zaragoza.

No sé quién me estaba hablando ni qué me estaba diciendo, pero le dejé con la palabra en la boca, salí corriendo. Cogí mi coche y salí disparado hacia la Base. Si estaban volando significaba que estarían a punto de ensayar. Desde el puente de la autopista vi que sobrevolaban la Base; quedaban estelas de humo blanco por todos lados. Aceleré y me metí en la zona de graveras que queda al final de la pista Sur, seguro que desde ahí los podría ver bien de cerca. Como si estuviera en un rally entré por las pistas de tierra a toda velocidad, derrapaba en las curvas, pero quería ver el ensayo como fuese.

Paré mi coche justo al final de la pista Sur. Abri la puerta para salir y un silbido me rajó los oidos de lado a lado. Uno de los aviones de la Patrulla pasó por encima de mi. Sin querer me había parado en uno de los puntos de referencia de entrada de la exhibición. Me impregnó el olor a queroseno quemado y el silbido del motor Garret del C-101 Aviojet se escapaba por el horizonte. Nunca olvidaré ese sonido, se me grabó a fuego. Me asustó pese a ser un motor de poca potencia, pero no me esperaba que fuese a volar tan bajo. Seguro que superaba los 500 kilómetros por hora. Pude ver la cabeza del piloto con la máscara enfundada y el mono azul que llevan los integrantes de la Patrulla. Parecía un muñeco dentro de una maqueta, no parecía real.

Casi no me había recuperado del susto y encima de mi los 4 aviones que hacen la figura del rombo giraban hacia la pista. Otra pasada a pocos metros de mi coche. Y otra del Solo en invertido. Y otra con los aviones del Par. Y un tonel lento del Solo, que parecía que iba a caer al suelo en cualquier momento. El cielo se llenó de humo blanco. Aquello era un baile. Estaba viendo entre bambalinas los ensayos del equipo acrobático. Vi los cruces de los aviones. Me asombró la coodinación de sus maniobras: quién entra, quién sale, quién da la vuelta en la línea de corte de la exhibición, dónde toman las referencias para empezar las figuras. Aparecían y desaparecían del cielo como por arte de magia, pero siempre había en el centro un avión haciendo figuras. Los aviones pasaban muy ceca de mi, en algunos momentos tuve la tentación de esconderme dentro del coche, me entró miedo con tanto ruido y tanta pasada.

Terminó el ensayo. Tras la pasada con el tren de aterrizaje fuera y con los colores de la bandera española en el cielo, los aviones desaparecieron. No se oían los silbidos de los motores, no los encontraba en el cielo ni con los prismáticos. Estarían en algún punto preparándose para el final de la tabla. La Patrulla Águila es la única en el mundo que finaliza la exhibición poniendo todos sus aviones en la pista a la vez. Impresionante. Y al girarme en sentido contrario a la pista aparecieron por detrás de mi coche, sigilosos, con el tren fuera y todas las luces encendidas. Los  7 aviones con las 7 estelas haciendo pequeñas correcciones en el aire para mantener la formación. Parecía que volaban a centímetros unos de otros. Cualquier error, cualquier ráfaga inesperada de viento daría al traste con todos ellos. Es el colmo de la coordinación. Cortaron el humo para tener visibilidad completa. Pasaron despacio, con aires señoriales, abriendo los aerofrenos para hacer la toma a la velocidad correcta. Me tapé los oídos; pero aún así percibía cómo algunos aviones iban corrigiendo los gases para volar a la que velocidad que vuelan el resto.

Menudo regalo. De la manera más improvisada, menos prevista, me coloqué debajo de sus motores y pude ver lo que no se ve en la exhibición. Cómo entran en la pista, cómo salen y trazan pequeños circuitos  para equilibrarse con el resto de elementos del equipo y estar coordinados. Pero si ahora cierro los ojos y pienso en ese momento, solo veo el avión pasando por encima de mi con el color plata y rojo de la montura, el reflejo de la cabina, los alerones moviéndose, y el ruido, ese silbido que me haría reconocer a un Aviojet aunque estuviese sordo.

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comentarios
  1. David, si yo me tengo que meter ahí me pierdo por los caminos jejeje. Quçe pasada tuvo que ser verlo así. La última vez que vi a la Patrulla Águila fue en Motorland en el Gran Premio de Motociclismo. Y como lo grabé en vídeo, aquí lo tienes:

    Espero que te guste

    • dmarqueta dice:

      Muchas gracias por el vídeo!! En estas exhibiciones no hacen la tabla completa, están los 7 juntos. No te los pierdas si puedes en alguna base.
      Gracias por escribir.

  2. Bueno, pues como controlas el tema te dejo encargado de avisar jejeje!! Hala, mañana te escucho.

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